martes, 30 de julio de 2013

Visita al Museo del Holocausto



En breve haremos con toda la camada, junto al Departamento de Inglés, una visita didáctica al Museo del Holocausto.
    Como devolución de esta experiencia cada grupo va a elaborar en PowerPoint un fotorreportaje de la visita. Para ello, obviamente, es necesario que traigan cámara de fotos (o celular con cámara), por lo menos una por grupo.


    En cuanto a la ESTRUCTURA DEL FOTORREPORTAJE:
    • los trabajos se presentan en PowerPoint;
    • deberán presentar una versión en papel y enviar una copia como archivo adjunto al mail del profesor por la plataforma del colegio;
    • deberán contar con: una carátula, un texto principal (una o dos diapositivas explicando por qué fuimos al museo), unas 10 a 15 fotos (una por diapositiva, con sus respectivos epígrafes), las fuentes consultadas (si fuese necesario);
    • en la carátula deberá figurar: "Visita al Museo del Holocausto" como título, la fecha de la visita, la asignatura, el curso, los alumnos, el colegio;

    En cuanto a la NOTA (es decir la EVALUACIÓN):

    Los trabajos que realicen llevan nota numérica con la misma importancia que un examen escrito.

    Estas serán las distintas dimensiones que se evalúan, con su correspondiente peso en la nota final, es decir la forma en que se "construye" la nota:
    • ASPECTOS FORMALES: 1 PUNTO. Mencionar en la carátula los datos de autoría, la información necesaria, etc.
    • ORTOGRAFÍA y REDACCIÓN: 1 PUNTO. Expresión escrita clara y ausencia de errores ortográficos. 
    • DISEÑO y ORIGINALIDAD: 2 PUNTOS. El fotorreportaje resulta atractivo, claro, llama la atención y propone una mirada propia (no un "copy/paste") sobre el tema del Holocausto y la experiencia grupal de la visita.
    • RELACIÓN CON LOS TEMAS DE LA ASIGNATURA: 3 PUNTOS. Se valorará la capacidad de relacionar la visita con los contenidos trabajados en la asignatura (cultura, discriminación, racismo, normas, valores, la novela "El niño con el pijama de rayas", etc.)
    • AVANCE DEL TRABAJO: 1 PUNTO. Presentar el avance del fotorreportaje en la siguiente clase luego de la visita, planteando las dudas o inquietudes que puedan surgir.
    • EXPOSICIÓN ORAL: 2 PUNTOS. Exponer ante la clase el trabajo final, dando razones de cómo armaron el fotorreportaje, por qué seleccionaron determinadas fotos (y no otras), expresión oral ordenada, uso correcto del vocabulario de la asignatura, etc.

    En cuanto a los PLAZOS:

    • La visita sería el jueves 8 de agosto por la tarde (fecha a confirmar).
    • Cada grupo presentará un 1º avance del fotorreportaje en la clase siguiente a la visita.
    • Cada grupo presentará la versión definitiva del fotorreportaje y lo defenderá en forma oral en el aula en la segunda clase luego de la visita.

    Las mejores producciones vamos a difundirlas por el blog y hacérselas llegar a la gente del Museo del Holocausto.


    TUTORIAL PARA EL FOTORREPORTAJE:

    Se agrega aquí debajo un tutorial que explica paso a paso qué es y como se realiza un fotorreportaje, incluyendo algunos ejemplos:

      sábado, 8 de junio de 2013

      Los Valores a través del humor


      CHISTES PARA REFLEXIONAR SOBRE LOS VALORES


      A modo de cierre del tema Valores, se "reedita" una selección de chistes de Nik que ya fuera publicada en un post anterior.


      Sobre los Valores como código ético social



      Sobre los Valores: la Libertad


      Sobre los Valores: el consumismo

      Valores: el Trabajo

      Se sube un relato de Martín Descalzo que gira en torno al Valor del Trabajo.


      Los tres canteros



      El viajero se acercó a aquel grupo de canteros y preguntó al primero: “¿Qué estás haciendo?”. “Ya ves -respondió-, aquí, sudando como un idiota y esperando a que lleguen las ocho para largarme a casa”. “¿Qué es lo que haces tú?”, preguntó al segundo. “Yo -dijo- estoy aquí ganándome mi pan y el de mis hijos.” “Y tú -preguntó al tercero-, ¿qué es lo que estás haciendo?”. “Estoy -respondió el tercero- construyendo una catedral.”


      He pensado muchas veces en esta vieja historia, porque realmente los hombres no hacemos lo que materialmente realizan nuestras manos, sino aquello hacia lo que camina nuestro corazón. Y así es como tres canteros pueden picar las mismas piedras, pero mientras uno las convierte en sudor, otro las vuelve pan y un tercero eternidad.


      Por eso pienso que habría que reivindicar mucho más el “sentido” de las cosas que las cosas mismas: habría que preguntarse mucho más por la dignidad interior del trabajador que por el mismo valor material del trabajo.


      Me temo que esa dignidad de la obra bien hecha, porque es una obra amada, sea algo que se esté muriendo en nuestro tiempo. La vida se nos ha vuelto tan monetarista, que al final ya cuenta únicamente su rendimiento y no su perfección y plenitud. Quien más, quien menos, todos trabajamos porque no tenemos otra cosa de qué vivir. Pero, ¿dónde está el amor a la propia obra, el esfuerzo por hacer el oficio bien, aunque luego nadie aprecie su calidad? El demonio de la prisa ha hecho presa en nosotros. La chapuza se ha vuelto ideal de la obra perfectamente cómoda.


      Le dices a un muchacho: “Aprovecha el verano para leer”. Y te contesta: “Y eso, ¿para qué me sirve? Después añade: “La vida es corta y hay que aprovecharla para divertirse”. Con lo que naturalmente no consigue alargarla, pero logra que sea además de corta, estrecha.


      Todo en nuestra civilización incita a la facilidad, a la mediocridad. Recuerdo que hace años a no sé qué genio publicitario se le ocurrió promover la lectura con un grotesco lema: “Un libro ayuda a triunfar”. ¿A triunfar? A mí, Lope de Vega nunca me ayudó a triunfar. Me ayudó a ser feliz, a entender el mundo y la vida, a chapuzarme en el gozo de una vida más honda. Pero ¿a triunfar? A eso ayudan -dicen- los automóviles de lujo, las colonias que embriagan con su perfume, quién sabe cuántas tonterías más. Yo prefiero los triunfos interiores, el aprender cada día a conocerme mejor, el estirar mi alma, el poder descubrir nuevos continentes humanos en los corazones de la gente, el esfuerzo diario por “ser” más. (…)


      Si todos los hombres amasen en serio su tarea -por pequeña que fuera- el mundo cambiaría. Si el zapatero hiciese bien sus zapatos por el placer de hacerlos bien, si el escritor luchara por expresarse plenamente, despreocupándose del éxito y del aplauso; si los jóvenes construyeran sus almas, no permitiéndose ni un solo descanso por la duda de si llegarán a emplearlas; si la gente amase sin preguntarse si su amor será agradecido; si los hombres ahondasen sus ideas y las defendiesen con nobleza sin preguntarse cuántos las comparten; si los políticos hicieran bien su oficio de servidores, despreocupándose de las próximas elecciones, si los creyentes fueran consecuentes con su fe, sin angustiarse por las modas de cada tiempo; si hombres y mujeres cuidasen sus almas la décima parte que sus vestidos y su aspecto; si los canteros pensasen más en la catedral que construyen que en el sudor que les cuesta...; si todo eso pasase ya no tendríamos motivos para quejarnos de lo mal que va el mundo, porque tres mil millones de hombres orgullosos de lo que hacen habrían vuelto habitable la tierra. Y todos serían más felices. Porque creo que no he dicho que en la historia con que he abierto este artículo el viajero descubrió que el único cantero que sonreía era el que construía la catedral, sin preocuparse del sudor y olvidado del pan.


      DESCALZO, Martín (1994): Razones para el amor. Editorial Atenas; Madrid.